Portada edición 37 La Moraleja

Oliver, El Lobo

Valor humano: Ceder

Oliver era un lobo demasiado juguetón. Le encantaba inventar pasatiempos e invitar a sus amigos. Sin embargo, siempre ocurría algo extraño cuando hacía sus juegos, empezaba con ímpetu con todos sus amigos y terminaba jugando solo. Sin más, sus amigos lo abandonaban y se alejaban de él. Aunque no entendía su postura, él insistía en jugar con ellos y divertirse.

Oliver era un lobo demasiado juguetón. Le encantaba inventar pasatiempos e invitar a sus amigos. Sin embargo, siempre ocurría algo extraño cuando hacía sus juegos, empezaba con ímpetu con todos sus amigos y terminaba jugando solo. Sin más, sus amigos lo abandonaban y se alejaban de él. Aunque no entendía su postura, él insistía en jugar con ellos y divertirse.

Por fin llegó el día; todos los participantes prepararon sus maletas. Llegaron al lugar y pronto comenzaron las actividades de integración. Oliver estaba feliz pues su habilidad principal era organizar a los miembros de su equipo con facilidad. Y así fue, el lobo comenzó a tomar el liderazgo en una actividad, en dos, luego en tres, hasta que al final, en todos los juegos figuraba como líder de equipo. Al principio este gesto agradó a sus compañeros, pero al final, ya no soportaban la actitud de Oliver, pues no daba oportunidad a que otros lideraran. Las quejas comenzaron, pero Oliver no entendía porqué su gente no se dejaba dirigir, si era más fácil así.

Sus compañeros, hartos de la situación, decidieron enfrenar a Oliver y decirle la verdad. Durante una actividad, aprovecharon para explicarle al lobo que no les gustaba sentirse sin poder de decisión y sin oportunidad de opinar, aunque no fuera la mejor idea. Le dijeron que reconocían que tenía un don de liderazgo que sobresalía de los demás, pero que a pesar de eso, necesitaban resolver solos sin necesidad de sus consejos, aunque fracasaran.

Oliver se dio cuenta que había fallado al no reconocer que cada uno de sus amigos tenía un talento que podía aprovechar. Así que decidido, dejó que sus amigos se organizaran para que cada uno viviera la oportunidad de ser un buen líder de acuerdo a su habilidad y talento.

Satisfechos, cada uno recobró confianza y Oliver, la oportunidad de ceder y de otorgar valor a sus amigos.

Moraleja: Ceder es permitir que otros disfruten de algo que no tenían.

Por: Leticia Cárdenas Vera